Lais era una huérfana de Corinto, como esclava trabajaba vendiendo ramos de flores en la puerta del templo de Hera. Cuando tenía 10 años la vio el escultor Apeles, quien la tomó de modelo para una estatua de Afrodita y la llevó a Atenas. Permaneció con Apeles durante tres años en los que le permitió instruirse junto a Aspasia de Mileto y finalmente le otorgó la libertad. Era el mejor tiempo de las Hetairas, cortesanas que gozaban de un gran renombre por sus capacidades en danza y música, así como por sus talentos físicos.
